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Exilio en esta maldita calle

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Artículo de la sección:

El Bartoleo

Rolling Stones

Destapo la última cerveza y le hago el quite al hambre con una colilla de cigarrillo. Busco un libro para leer pero estoy mareado así que en el desorden de los discos miro cual puedo poner, un disco para que me saque de acá, un disco para gambetear la miseria, entonces lo encuentro y empiezo a evocar una vida que no es mía. Cierro los ojos y veo a los Stones.

Salían de un concierto y afuera estaba la policía con sus perros feroces. Tenían que aumentar la velocidad para perderlos pero siempre los alcanzaban. Los bajaban del auto y los esculcaban en busca de algo para incriminarlos. Todos querían una tajada. Y claro iban a la fija, en 1971 Keith Richards era un botiquín humano, desde qualuudes hasta Heroína pasando por la infaltable maracachafa. Además estaba el rollo con Allan Klein, su productor que les había robado hasta la última libra esterlina que habían ganado haciendo las mejores canciones que se habían podido escuchar en los sesenta.

De Richards fue la idea de que se autoexiliaran a Francia, Anita Pallenberg, su mujer, le había dicho que en Niza, al frente de la costa azul, había una hermosa mansión que podía servir de cuartel general al grupo. Volver a grabar como en las viejas épocas cuando tenían que convivir a diario. Volver al origen, hacer porque no un poco de blues, el viejo blues que los había unido.

Los Stones dejan Londres para exiliarse en Nellcote a grabar sin proponérselo en un húmedo e infecto sótano el disco mas rockanrollero de la historia. La grabación como es bien sabido estuvo rodeada de mil inconvenientes y ya forma parte de la mitología del Rock. Decían que Nellcote estaba embrujada porque allí había funcionado el cuartel general de la Gestapo en Francia. El rumor lo había comprobado el propio Richards ya que en el sótano había encontrado radiadores con la svástiva grabada en ellos. Muchos afirmaron sentir que un perro rabioso les rasguñaba la puerta de la habitación cuando dormían. Y es que Necoltte, como Boleskine House, tenía el prototipo de la casa embrujada. Nelcote era uno de los palacios más fabulosos de una región ya de por si llena de glamour “Una hermosa y blanca villa al estilo romano que había sido construida en el siglo XIX por un excéntrico almirante británico que terminó lanzándose desde el tejado. La planta principal de Nellcote consitía en una serie de espaciosas y elegantes salas de recepción con altos techos y enormes chimeneas. Las preciosas ventanas al estilo francés daban a unas amplias terrazas bajos las cuales se extendían suntuosos jardines en pendiente” La descripción la hace Victor Bockris en su recientemente traducida Biografía no autorizada de Keith Richards. El guitarrista decidió acondicionar el sótano como estudio de grabación. A pesar de la inclemencia del clima (Dicen que habían días en que la temperatura llegaba a los cuarenta grados) de los excesos, de las cuarenta personas que diario iban a fisgoniar y a llevar drogas (“Las puertas de Nellcote nunca se cerraron” Afirma Pallenberg) los Rolling Stones pudieron grabar su último gran disco.

Cuesta trabajo comparecerse del exilio voluntario de estos multimillonarios músicos pero siempre es desagradable estar fuera de casa asi se esté en un palacio. Recuerda Jagger de las inclemencias del estudio “Grabábamos en el desagradable sótano de Keith que parecía una cárcel. A mí me gusta grabar en salas muy grandes. Había una humedad increíble. No podía soportarlo. En cuanto habría la boca para cantar, me quedaba sin voz. Era tan húmedo que todas las guitarras se desafinaban antes de llegar al final de la canción” Y ese caos se percibe todo el tiempo en este disco difícil, áspero, de sonido sucio que contrario a lo que sucedió con otros grandes discos de la época en su momento no pudo ser apreciado como debería. Si te fijas bien podrás escuchar el ruido de otras canciones que flotan dentro de otras melodías como si fueran los espectros que habitaban el viejo palacio. Exile on Main Street fue la confirmación de la genialidad de Richards, si los sesenta fue la década de Jagger y de Brian Jones los setenta sería la década del guitarrista. En una noche mientras el resto del grupo y su séquito estaban de juerga en la playa Keith compuso y grabó solito, sin ayuda de nadie Happy, una de las canciones visagras del rock. Se hizo en su casa y a su manera, a la manera desenfrenada y suicida, desesperada y fiestera que tiene él de afrontar la vida, porque tal y como lo dijo el propio guitarrista “Mick tiene que darle órdenes a la vida, para mi la vida es un animal salvaje” y Exile es un manual de cómo debes tratar a una bestia, a veces te pondrá Feliz porque crees que está de tu lado pero después la bestia te aplastará con un pesado Martillo y te fulminará con un Trueno.

Es una tarde de viernes en un país desconocido, lejos de toda la gente que quise, los pocos billetes que tenía los gasté en cigarrillos y cerveza. No sé que pasará mañana, no sé incluso si tendré todavía fuerzas para levantarme, lo que me mantiene en pie es escuchar este disco, ver como gira una y otra vez, como toda la magia de Nellcote impregna estas paredes miserables.

Comentarios: (3)add comment

Larry :

...
Excelente artículo, aguante sus satánicas majestades.
 
octubre 07, 2010
Votos: +0

Tero :

...
Excelente lírica. Mala puntuación.
 
octubre 08, 2010
Votos: +0

julian paca :

...
No tenía idea de que ese álbum se hubiese hecho así. Me gustó lo de que era un refugio de los Nazis, eso le da cierto halo de misterio a la cosa.
Me imagino a Richards borracho y trabado en ese bunker.
 
octubre 11, 2010
Votos: +0

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