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Daniel Pasarela: La leyenda del gran capitán III

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Artículo de la sección:

El Futbolólogo

Daniel Pasarella

Pido disculpas al lector por este cambio de última hora. Este final de la biografía, como verán, no será el definitivo ¿La razón? Que la prosa me obliga a una partición ante la cantidad de datos jugosos que se suman en la carrera de Daniel Passarella entre los Mundiales de 1978 y 1986. Como estamos en un formato digital de internet, me temo que será mejor así a obligarlos a embutir 14 mil caracteres de una sola vez. Dicho esto, seguimos:

Como se vio en la segunda parte de esta biografía, Passarella conoció la gloria en su debut mundialista. No obstante, ni él ni el resto de sus compañeros del 78 volvieron a repetir una final, aunque Daniel todavía figure como el único argentino bicampeón del mundo. Por más que hubo quienes creyeron que la temprana gloria era capaz de quitarle el hambre de títulos, su nivel nunca decayó y quedó visto que la competición que mejor lo mantuvo en forma física y mental, durante toda la década del 80, fue su solapada -pero directa- rivalidad deportiva con Diego Armando Maradona.

La misma comenzó en 1981 cuando el de Villa Fiorito llegó a Boca. Entonces el mejor jugador de la Argentina pasó a ser rival directo del capitán de River y de la selección. Los duelos no se hicieron esperar y Maradona pronto demostró estar más que motivado para ganar los Superclásicos. Igualmente para finales de ese año, los dos clubes lograron salir campeones, Boca del Metropolitano y River del Nacional, apelando, este último, al fichaje de Mario Kempes para reforzar la escuadra.

Ya para 1982, el diez de Boca fue transferido al Barcelona y, como no podía ser de otra manera, el Mundial de España los tuvo a ambos como titulares indiscutidos. Aquel mundial europeo supuso varios cambios con respecto al que se disputó cuatro años antes. Por empezar, ocho equipos más se sumaron a la competición, razón por la cual la FIFA decidió armar una segunda ronda compuesta de cuatro grupos de tres participantes y no de dos de cuatro, como lo había sido en las anteriores ediciones de 1974 y 1978. Además de esto, los cuatro clasificados jugarían una semifinal para evitar polémicas como las desatadas tras el último Argentina-Perú (Ver: Passarella. La leyenda... parte II). Otra de las novedades de España´82 fue que esta vez la mayoría de las selecciones con chances de pelear el campeonato -como Brasil, Italia, Alemania, Inglaterra, Francia, Polonia o Perú- arribaron con representativos lo suficientemente maduros y con varias estrellas de renombre dentro sus respectivas alineaciones.

Pero lo que más diferenciaba al mundial ibérico de su símil sudamericano, era que en éste sí había un equipo que marcaba el nivel de la competición: la selección de Argentina. A la base campeona del mundo, el técnico Menotti había sumado las incorporaciones de Maradona por Oscar Ortiz y de Ramón Díaz por Luque, ambos convocados, junto con Barbas y Calderón -que figuraban entre los suplentes-, por haber sido la figura y el goleador del Mundial Juvenil de Japón-79, respectivamente. En lo táctico, la flamante estrella del FC Barcelona ocupó el lugar de Kempes, quién pasó a su vez a jugar de delantero centro, lo cual le quitó a Mario esa entrada "Matadora" de mitad de cancha hacia el arco, patentada en el Mundial-78. Para colmo de males el propio Maradona se mostró bastante empecinado en la motivación personal de querer ser figura en su primer mundial, lo que le terminó jugando en contra al equipo, más acostumbrado al funcionamiento vertical que al de la posesión de la pelota. Por último, el peor de los defectos que mostró aquel platel, ya desde el arranque, fue el de creerse campeón del mundo antes de jugar la Copa, es decir, desde la concentración misma, impresión que en el país se sintetizó con una sola palabra: aburguesarse.

Todo quedó demostrado en el debut. La derrota ante Bélgica por 1-0 en el Nou Camp de Barcelona complicó prácticamente el fixture siguiente. Las dos victorias posteriores, ante Hungría (4-1) y El Salvador (2-0), no alcanzaron para clasificar primeros en el Grupo C y los belgas, que terminaron aventajados en la clasificación por un punto, debieron enfrentar a Polonia y a la URSS en segunda fase, mientras que Argentina entró en el "Grupo de la Muerte" con Italia y Brasil. En el primer encuentro de aquella recordada segunda ronda, Italia salió a lo suyo: marca personal de Gentile a Maradona, catenaccio y contragolpe. Allí quedó demostrando que el capitán argentino era el único que estaba apto para preocupar al adversario cuando su compañero ni siquiera podía darse vuelta, víctima de los foules tácticos y de la complicidad del árbitro. Ganó el salto en todos los centros de Olguín al segundo palo -cabeceando desde afuera del área chica- y hasta sorprendió a Zoff con un tiro libre de su marca registrada a los 38 del segundo tiempo. Italia tuvo más suerte que Argentina -como volvería a tenerla contra Brasil- pero a pesar de la derrota, a Passarella le alcanzó ese partido para dejar bien en claro que cuando hacía falta sacaba la chapa de Káiser.

Argentina perdió contra Brasil tres días más tarde y quedó eliminada. Maradona terminó su fracasada campaña con una expulsión por falta a Batista e Italia se consagró, finalmente, campeona del torneo. A su término, el de Chacabuco fue nombrado Mejor Central Izquierdo en el Equipo Ideal de España´82.

River aprovechó la oferta de la Fiorentina para venderlo en 2 millones y medio de dólares. Hasta entonces ya había marcado 90 con esa camiseta que, sumados a los 9 que había hecho en Sarmiento y otros tantos con la selección, le alcanzaron para superar a José Rafael Albretch, el zaguero más goleador del país. Pocos meses después, Carlos Bilardo se hizo cargo de la selección y nombró capitán a Diego Maradona. La noticia fue un mazazo para Daniel que no estaba ni siquiera acostumbrado a imaginarse en un segundo lugar. En Italia ya lo consideraban il líbero cappo canioneri; había sumado más de diez goles en sus primeras dos temporadas con "la Viola", los cuales le alcanzaban para superar al alemán Paul Breitner, el defensor más goleador de todos los tiempos hasta entonces.

Pero lo cierto es que, en la selección, el de Chacabuco era para Bilardo lo que Maradona para Menotti: un jugador que le modificaba el sistema táctico. El nuevo DT estaba demasiado obsesionado con la posición fija del líbero y el Káiser prácticamente lo obligaba a jugar con cuatro en el fondo. Ese tire y afloje Maradona-Passarella-Bilardo le complicó mucho la clasificación al equipo. Así lo explica Ariel Borenstein en su libro "Don Julio": "Carlos Salvador Bilardo asumió la conducción de la Selección Argentina con la clara intención de imponer su sello táctico en el equipo (…) Con algunos nombres la tarea no era fácil, dado el peso propio de varios de esos apellidos (…) Este era el caso, sobre todo, de Daniel Alberto Passarella, uno de los pocos jugadores campeones del mundo en el 78 que dejó una buena imagen en el 82 (…) Passarella y otros pesos pesados como Ubaldo Matildo Fillol acusaron el golpe y, aun cuando fueron convocados para integrar la Selección, nunca dejaron de mirar a Bilardo de reojo. Mantenían una pulseada con el técnico, en la que ganaban posiciones cuando el equipo no conseguía buenos resultados, con lo que impedían que la nueva identidad futbolística se concretara en un buen funcionamiento colectivo".*

Por aquel entonces los 10 representantes sudamericanos que disputaban las eliminatorias eran divididos en tres grupos, dos de tres integrantes y uno de cuatro. A Argentina le tocó entrar en el de cuatro con Colombia, Venezuela y Perú y los de Bilardo vencieron a los dos primeros en sus respectivos partidos, de local y visitante, obteniendo un total de 8 puntos (antes la victoria valía 2). Perú le seguía en la tabla con 5, habiendo vencido a Venezuela en sus dos presentaciones y empatado con Colombia de local (0-0), pero perdiendo el invicto en Bogotá contra el mismo equipo tricolor (0-1). Por lo tanto, la gran motivación de los peruanos era vencer a Argentina en los dos paridos que le quedaban, mandarla al repechaje y clasificar para el mundial. Como táctica para el primer encuentro, el de Lima, el técnico peruano Challe mandó a su stopper Luis Reyna a perseguir a Maradona por toda la cancha e incluso a esperarlo fuera de ella si el 10 salía para ser atendido. Reyna no solo le hizo caso a su entrenador sino que además golpeó bastante a Maradona (finalmente Perú ganó 1-0 con gol de Carlos Oblitas). Esa fue la razón por la cual, antes del partido de Buenos Aires, la FIFA le hizo un toque a la federación peruana y Reyna fue obligado a jugar su partido del Monumental pegado al 10, pero con las manos bien visibles. A los 9 minutos, Maradona recibió un saque lateral, miró a su marcador de reojo y consiguió escapársele; corrió hasta la línea final y centró para Pasculli, que definió con un remate cruzado: 1-0.

Pero lo que nadie imaginaba era la reacción que iban a tener los peruanos. 12 minutos más tarde, el "Patrón" José Velásquez empató el partido y a los 39 Jerónimo Barbadillo puso en ventaja a los suyos con un gol extraordinario. En la segunda parte la cosa fue mucho más trabada y Maradona intentó por las suyas hacer un gol, pero como sucediera en los tiempos de España´82, con Italia y Gentile, otra vez Passarella se puso el equipo al hombro y salvó a su capitán de tener que ir al repesca. A los 36 del segundo tiempo, el Káiser bajó de pecho un centro recontra pasado de Burruchaga y pateó al arco con la pierna de palo (la derecha), casi sin ángulo; la pelota dio en el poste y Gareca la empujó para asegurarla: 2-2. Con esa patriada de Passarella Argentina comenzaba a ganar el Mundial de México´86.

En la próxima entrega, esta vez sí, el final de la biografía. Récords y anécdotas de los últimos años de carrera de uno de los mejores centrales de todo el mundo. Hasta la próxima.

Comentarios: (2)add comment

viva Chile :

La patada de Camino
Como se ve la mano de Bilardo en ese video, caminmo va a lesionar diréctamente a Oblitas, autor del gol en Lima, como Monzón a Klinsmann en la final de Italia 90. Estos argentinos tramposos....
 
septiembre 15, 2012
Votos: +0

Julián Camino :

...
Sí, pero a Monzón lo echaron y Klinsmann siguió jugando en cambio a mí me sacaron amarilla y Oblitas se fue en camilla.. Viva Argentina!!
 
septiembre 16, 2012
Votos: +0

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